Rollitos de primavera

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Rollitos de primavera, receta para 8 personas.

Ingredientes:
16 láminas de pasta filo
2 cebolletas
8 Zanahorias
1 col
Salsa de soja
Alga espagueti
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

Para la salsa agridulce:
200 ml de salsa de tomate
50 ml de vinagre de arroz o vinagre natural
20 ml de vino de arroz o vino blanco
80 ml de miel
2 dientes de ajo
10 g de jengibre

Elaboración:
Cortamos las verduras en juliana muy finita.
Una vez las tengamos ponemos en un wok un poco de aceite y las ponemos a saltear junto con el alga espagueti a trozos, con un poco de sal, una cucharada de salsa de soja y una de aceite de sésamo. Todo tiene que quedar más bien crudito. En unos cinco minutos las sacamos y reservamos en un bol.
Para hacer la salsa agridulce, vertemos en un cazo la salsa de tomate, el vinagre y el vino de arroz.
Rallamos el jengibre y los dientes de ajo y los incorporamos.
Agregamos la miel y lo cocinamos todo durante 10-15 minutos hasta que reduzca la salsa.
Una vez haya reducido la pasamos por la batidora para que no nos queden grumos.
Mezclamos en un bol un poco de harina con muy poca agua hasta que se haga una masa compacta.
Extendemos una de las láminas de pasta filo sobre una superficie y pintamos los bordes con la mezcla de harina y agua (para que se sellen bien).
Colocamos un poco del relleno en la parte baja y enrollamos hasta cubrir el relleno.
Plegamos los lados hacia dentro y enrollamos hasta el final, hasta que tengamos el rollito hecho y bien sellado.
Una vez los tengamos los dejamos enfriar en la nevera una media hora si los queremos gastar enseguida, o los reservamos o congelamos para otro día.
Cuando los queramos gastar ponemos aceite en una sartén y cuando esté muy caliente los freímos.

Elaboración alternativa:

Esta receta se puede hacer también con obleas de arroz en vez de pasta filo, y ponerle dentro brotes de soja y otras verduras.
Otra buena forma de hacer estos rollitos sin la pasta filo es con hojas de col. Se pone agua a hervir y escaldamos las hojas de col unos minutos.
Luego las retiramos a una superficie finita y con un rodillo le rompemos las nerviaciones pasándolo por encima unas cuantas veces, intentando que no se rompa la hoja.
El relleno es el mismo.
Ponemos un poco de relleno en un extremo y vamos rodando la hoja de col, cerrándola al mismo tiempo por los lados, hasta que tengamos un rollito. No hace falta ponerle nada más, ni sellarla con nada, si vemos que no se cierra bien podemos atarlo con un cordel.

Nutrición orgánica

La cebolleta aporta pocas calorías e hidratos de carbono y nada de grasa; sin embargo, contiene muchos micronutrientes esenciales, como las vitaminas del grupo B y vitamina C, además de niacina, ácido fólico y piridoxina. Contiene sustancias antioxidantes, que ayudan a mantener la juventud de la piel y a prevenir o tratar el cáncer. Sin embargo, es mejor consumirla cruda o salteada porque al cocinarla demasiado se eliminan muchos de sus nutrientes.

La zanahoria aporta la segunda acción antioxidante de esta receta, también muy potente. Tal y como contaban nuestros abuelos, la zanahoria es buena para la vista gracias a su gran cantidad de betacarotenos; los problemas de la vista causados por una deficiencia de vitamina A son solucionados por esta hortaliza. Los fitoquímicos presentes en la zanahoria también ayudan a regular el azúcar en la sangre, retrasar los efectos del envejecimiento y a mejorar la función del sistema inmune.

Nutrición emocional

El sabor de la zanahoria, dulce cuando está cocina, tonifica el estómago y el bazo, órganos asociados, cuando están desequilibrados, con las emociones de la preocupación y la duda, pues los procesos de digestión de alimentos y de «digestión» (asimilación) de información están muy relacionados y llevan a generar estas emociones cuando no fluyen bien. Por lo tanto, esta receta y la zanahoria en general, ayudan a centrar la mente.

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