Mozzarella vegana de remolacha

In Recetasby Aroa FernándezLeave a Comment

Este plato es muy vistoso y la verdad es que tiene un sabor y textura bastante parecido al de la mozzarella de bufala.

Podemos cortarla a daditos y ponerla en las ensaladas, o hacer un tartar con aguacate y capas finas de mozzarella, o incluso comerla sola con aceite de semillas. De cualquiera de las formas que la presentemos será original y además nutritiva.

Mozzarella de remolacha

Ingredientes:

  • 4 cucharadas de café de agar-agar
  • 200gr de yogur vegetal
  • 100ml de leche vegetal (aquí tienes una receta de leche de chufa y de avellanas, pero también puedes utilizar las leches vegetales que venden en el supermercado: avena, soja, almendras…)
  • 1 remolacha

Elaboración:

Pelamos y hervimos la remolacha a trozos muy pequeños. Una vez hervida la trituramos hasta que quede semilíquido y reservamos.

Escurrimos bien el agua de los yogures unos minutos, mientras ponemos la leche a hervir con el alga, de 5 a 8 minutos.

Retiramos del fuego y añadimos los yogures y el líquido de remolacha y mezclamos todo bien.

Vertemos la mezcla en una fuente extendiéndola bien y procurando que quede un cm de espesor. Dejamos enfriar en la nevera y a continuación con un molde cortamos porciones y las reservamos en un plato.

¡Ya está lista para utilizar!

Nutrición orgánica

La remolacha es una planta de la que podemos utilizar TODO.

Solemos comer la raíz, que es redondita y gruesa, y nos olvidamos de sus fabulosas hojas, que nos sirven para añadir a ensaladas (tipo brotes), licuados o incluso para hacer caldo de verduras. A mi esta última es la forma en la que más me gusta, pues le da un color y un sabor al caldo muy característico.

La remolacha contiene BETANINA, que le confiere su color además de propiedades antioxidantes. Contiene Hierro y Magnesio y es un potente anticancerígeno al contener FLAVONOIDES.

¿Qué son los flavonoides?

Su nombre deriva del latín flavus, amarillo, y comprende un amplio grupo de pigmentos fenólicos que incluye antocianinas, antoxantinas, isoflavonas y taninos, muchos de ellos considerados fitoquímicos importantes para la salud y designados como bioflavonoides. Las antocianinas (del griego anthos, flor, y kyanos, azul), como la delfinidina, pelargonidina, peonidina y quercetina, son hidrosolubles y responsables del rojo, anaranjado, azul y púrpura de manzanas, fresas, uvas, ciruelas, cebollas moradas, ajos y ciertas flores. Cambian de color con los cambios de pH lo que provoca cambios según las fases del proceso de maduración. En la cocina se puede observar cómo las fresas se hacen moradas al añadirles yogur o cómo la acción del agua alcalina (aguas duras o la adición de bicarbonato) vuelve azul a la col roja lo cual se puede evitar añadiendo al agua un poco de ácido como jugo de limón o vinagre. Hay que tener en cuenta que el pH puede aumentar ligeramente a lo largo del proceso de calentamiento pues se van evaporando los ácidos presentes en la cocción.

Nutrición emocional

La remolacha es una raíz que consumimos preferentemente en invierno, pues contiene energía muy contractiva y condensada. La energía del invierno es la del Agua, asociada al riñón y la vejiga, y su emoción asociada es el miedo. No obstante, por ser un plato que tomamos junto con yogures vegetales y en frío, está también indicada para épocas de más calor, en las que precisemos disminuir el calor interno (siempre y cuando no nos vayamos al exceso: los alimentos deben tomarse a temperaturas templadas).

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