Guía de la primavera: alimentación, hábitos y Medicina Tradicional China

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La primavera es la época del resurgir de la vida tras el letargo del invierno. En la Medicina Tradicional China y otras comprensiones holísticas de las estaciones y la naturaleza vemos que la energía de la primavera está relacionada con ciertos órganos, emociones y también alimentos. Además, la astenia primaveral es un trastorno bastante común que merece la pena reconocer para poder aliviarlo con plena consciencia.

El término primavera viene de «primer verdor» y la caracteriza su temperatura suave y su energía expansiva. Astronómicamente, esta estación comienza con el equinoccio de primavera entre el 20 y el 21 de marzo y termina con el solsticio de verano alrededor del 21 de junio.

La primavera es una época de regeneración, construcción, renacimiento y limpieza. Es el momento de depurar para que el organismo pueda renovarse. Esta época del año significa mutación y quitarnos las toxinas que podamos haber acumulado del invierno. Si te interesa saber más sobre este tema, te recomiendo mi artículo Depuración hepática para la primavera: dieta y plantas medicinales.

En esta guía sobre la primavera veremos la influencia que tiene en nuestro cuerpo físico y emocional, descubriremos cuáles son los alimentos y platos que más nos favorecen, qué hábitos saludables nos puede convenir incorporar a nuestra vida y, por último, cómo podemos aliviar la astenia primaveral, ese cansancio que aparece en muchas personas con la llegada de la nueva estación.

La primavera según la Medicina Tradicional China

Desde épocas ancestrales se asocia la primavera a la juventud, la vida, el renacer, la pasión…

Durante el otoño y el nvierno muchas plantas se secan, se les caen las hojas, están en letargo, al igual que muchas semillas. Los animales se resguardan y esperan a que pase el frío. Con la primavera, en cambio, las plantas renacen y recuperan sus hojas y su verdor, salen las flores. Por eso, la llegada de la primavera se vive con alegría y se festeja en muchas localidades.

Según la Medicina Tradicional China, la Madera representa la energía de la primavera, época de florecimiento y expansión, punto de partida a partir del cual la energía empieza a ascender y el Yang se empieza a manifestar. La Madera rige el crecimiento, desarrollo y expansión, los impulsos, los deseos, las ambiciones y la creatividad.

A su vez, la primavera y la Madera se relacionan con la emoción de la rabia.

La rabia es una energía que tiene un carácter neutro; es decir, que puede sernos útil y posi- tiva, si está equilibrada, o puede descentrarnos si no lo está.

El filósofo coreano Byung-Chul Han describe la rabia como «una facultad capaz de interrumpir un estado y posibilitar que comience uno nuevo». Se diferencia del enfado en que tiene una dirección y abre la posibilidad de transformar una situación, mientras que uno puede enfadarse sin objeto, o hacia el objeto equivocado, o tal vez hacia algo que no está en su mano cambiar.

Vista desde esta perspectiva, la rabia resulta una emoción útil y adaptativa, ya que nos sacude el sopor que se había instalado en nosotros durante el invierno y nos invita a hacer cambios positivos en nuestra vida. Una emoción de rabia equilibrada se relaciona con la creatividad, la energía del cambio.

También en relación con la primavera y la energía de la Madera, encontramos los órganos del Hígado y la Vesícula biliar. Es por este motivo que las depuraciones hepáticas suelen realizarse en esta época, aunque pueden resultar sanadoras en cualquier momento del año.

La saturación hepática afecta a la energía de la Madera y generalmente viene dada o acompañada por una sobrecarga de alimentos ricos en grasas (fritos), medicamentos y alcohol. No obstante, un Hígado sobrecargado puede responder también a una emoción de rabia desbordada o bien estancada durante mucho tiempo: es por eso que resulta de vital importancia observar y saber gestionar nuestras emociones.

A nivel físico, vemos que la nutrición de los tendones depende principalmente de la sangre del Hígado. Si esta es suficiente, los músculos, tendones y ligamentos estarán bien nutridos; pero si hay deficiencia de sangre del Hígado, viento o estancamiento, la nutrición será deficiente, ocasionando cansancio, debilidad muscular, hormigueo, rigidez, incapacidad para relajarse, etc. Problemas en tendones, músculos o ligamentos pueden ser síntomas de desequilibrio, debilidad o congestión en el elemento Madera.

Alguien cuyas reacciones son negativas o está habitualmente enfadado o irritado por cualquier cosa suele tener un hígado maltrecho. Así como la sobrecarga del hígado está vinculado a la ira, el bloqueo y la frustración; la debilidad de la Vesícula biliar correlaciona además con dudas, falta de claridad mental y dificultad para tomar decisiones.

Cuando la ira predomina, una persona se altera fácilmente por las frustraciones y los obstáculos, incapaz de controlar adecuadamente sus sentimientos. La persona es volátil y se comporta caótica e impulsivamente. Oscila entre el interés apasionado y la indiferencia apagada.

Estas emociones inestables y las reacciones imprevisibles son el resultado de un estado de tensión generalizada. Este tipo de persona lleva a menudo una doble vida. Generalmente practica una férrea autodisciplina para mantener la compostura y el control sobre sí misma. Pero cuando el estrés aumenta, o cuando se relaja y pierde las inhibiciones, puede explotar de rabia o caer en un comportamiento irreflexivo e impulsivo.

Otra señal que nos puede indicar que nuestro Hígado o Vesícula están de algún modo afectados es lo que sentimos en sus horas de mayor funcionamiento: vesícula biliar de 23:00 a 1:00 e hígado de 1:00 a 3:00. Si nos despertamos habitualmente a estas horas en las que deberíamos tener un sueño profundo, puede que haya un problema a nivel físico o mental-emocional con estos órganos.

Alimentos de la primavera

La primavera es época de saborear y llenar los sentidos con todas las verduras, frutas, especias y hierbas que la naturaleza nos regala.

La Madera, la energía predominante en esta época, se equilibra con los alimentos que se desarrollan en primavera, de energía ascendente y carácter expansivo. En general, se recomiendan los alimentos neutros y frescos, especialmente los vegetales de hoja verde y los germinados.

Los alimentos de la primavera:

  • cereales integrales: trigo, arroz, cebada…
  • legumbres: soja verde, guisantes, habas, lentejas
  • verduras (sobre todo de hoja verde y tallos): espinacas, acelgas, berzas, rúcula, diente de león, perejil, alfalfa, espárragos, ajos tiernos…
  • germinados, en especial de soja y alfalfa
  • frutas de primavera: albaricoque, ciruela, fresa, fresón, cereza, níspero, mandarina, limón, peras y manzanas ácidas
  • algas
  • cocciones más ligeras que en invierno: salteados, escaldados…
  • evitar los alimentos de energía caliente: carnes rojas, cordero, charcutería, picantes, café, alcohol, fritos, salsas, grasas saturadas, horneados, etc.

La energía de la madera se estimula con el color verde, el color de la clorofila. Cuanto más oscuro sea el verde de los alimentos, más clorofila contendrá y más beneficioso será para nuestra salud.

El sabor ácido-agrio es especialmente indicado para esta temporada. Es el sabor de los limones, el yogurt y las frutas ácidas. Al igual que el salado, en pequeña cantidad estimula la digestión y potencia los sabores de la comida.

Resulta refrescante comer alimentos ácidos, pero su exceso aumenta la sed y puede llevar a la retención de líquidos. Los ácidos estimulan las secreciones biliares, por lo que ayudan a digerir las grasas. Los sabores agrios agudizan el ingenio y el intelecto, pero su exceso puede agriar el carácter, produciendo resentimiento y envidia. Así mismo, un exceso de alimentos ácidos puede agravar las úlceras, la irritación de piel mucosas, la acidez estomacal y sanguínea.

Es aconsejable eliminar o reducir todo lo posible los alimentos muy concentrados y grasos, como la carne, la leche, quesos curados, embutidos, frutos secos y fritos. Estos productos son acidificantes y requieren del sistema hepático un gran esfuerzo. Además, hemos de mirar por el sistema nervioso y tratar de relajarlo al máximo, para ello es conveniente dejar de perturbarlo con sustancias excitantes o nocivas como el tabaco, el alcohol, la cafeína, alimentos refinados (arroz blanco, pan blanco o azúcares) y aditivos químicos.

Lo mejor es consumir alimentos frescos, ligeros e integrales que alcalinicen y favorezcan la función hepatobiliar, como las verduras de sabor un poco amargo, como la col rizada, achicoria, diente de león, rúcula…

Es imprescindible incluir en la dieta alimentos ricos en vitaminas del grupo B (cereales integrales, legumbres, frutos secos), ácidos grasos esenciales omega 3 (algas, lino, chía, cáñamo, nueces, aceites de primera prensión de semillas y frutos secos) y el aminoácido triptófano (plátano, semillas de calabaza y sésamo, tofu, soja, chocolate, lechuga, piña, huevos, queso, dátiles, cacahuetes).

También debemos prestar especial atención a los alimentos ricos en colina, ya que esta sustancia ayuda a metabolizar la grasa (y por lo tanto ayuda al hígado) y que forma parte del neurotransmisor acetilcolina. La colina está presente en soja, col, judías mung, lentejas, huevos, habas, ajo, cebollas, berenjenas, apio, borrajas, ortiga, semillas de sésamo, girasol y lino, comino, cardamomo, anís e hinojo.

Hábitos saludables para la primavera

Las culturas tribales que viven próximas a la tierra generalmente comprenden las estaciones, pues su vida se construye alrededor de ellas. En nuestra cultura occidental, sin embargo, hemos construido estructuras para aislarnos de las estaciones. Estas estructuras no son solo las casas en las que vivimos, son también las rutinas que establecemos. No importa si el clima es inclemente o si el sol nos está pidiendo que salgamos a jugar; nos levantamos, vamos a trabajar y nos comportamos de la misma manera, día tras día, de estación en estación.

En lugar de aislarte de la primavera, vincúlate a ella y aprovecha su influencia: es ahora cuando surge la energía natural que te ayudará a iniciar nuevos proyectos y variar tu rutina.

Lo que sigue es una lista de actividades y hábitos de nutrición emocional, que te servirán especialmente para la primavera, aunque muchos de ellos se pueden aplicar durante todo el año:

  • Toma infusiones de equinácea: es antiséptica, bacteriostática, antihongos y antivirus y refuerza el sistema inmunológico, por lo que es recomendable durante cambios estacionales. No se recomienda tomar durante periodos prolongados sino solo puntualmente.
  • Depúrate con frutas o caldos o haciendo un pequeño ayuno intermitente de 12 a 16 horas. Un día a la semana, cuando tenemos poca actividad, es suficiente.
  • Cuida tu sueño. Si tienes problemas de insomnio o te despiertas a las horas de máximo funcionamiento del Hígado o Vesícula, es recomendable hacer ejercicios de respiración para dormir (como el que comparto en Ejercicios para el hambre emocional), hacer un semiayuno desde la merienda, realizar ejercicios de yoga antes de acostarnos o poner una libreta cerca de la cama para escribir tus últimos pensamientos antes de dormir.
  • Haz ejercicio regular y paulatino. Simplemente andar todos los días media hora hará que recuperes la energía, liberes endorfinas y mejores tu humor. Además, podrás disfrutar de las transformaciones de la primavera y el aire renovado, sobre todo si paseas por la naturaleza, poniendo en marcha los mecanismos de la biofilia, el amor por la vida.
  • Toma polen. Puedes comenzar con un granito el primer día, dos el día siguiente e ir aumentando día tras día durante 20 días. El polen es un superalimento que contiene casi todos los nutrientes que necesita el ser humano (pero cuidado: si crees que puedes ser alérgico, consulta antes con tu médico).
  • Come sano y aumenta el consumo de ensaladas. Prepáralas con productos de temporada, no más de cinco o seis ingredientes.
  • Toma fruta. La primavera es la estación de la fruta por excelencia, y estos alimentos te proporcionarán diariamente gran parte del agua que tu cuerpo necesita.
  • Cena pronto y ligero. Por las noches el organismo se prepara para reposar: comer de más nos hará sentir pesados y dificultará nuestro sueño.
  • Cuida tu sistema nervioso. Si el aumento de horas de luz te ha afectado y sientes más estrés o nervios, es buena idea tomar infusiones que contengan valeriana, tila o pasiflora.

La astenia primaveral: cómo aliviarla

La primavera representa un surgimiento de la energía contenida del invierno. También nuestro cuerpo acusa esta movilización energética y debe adaptarse a ella. El periodo de adaptación de cada persona es diferente, y aunque predomine este despertar de la energía, en muchas ocasiones podemos sentirnos bloqueados, cansados o ansiosos, pueden sobrevenir alergias, trastornos o estados depresivos, podemos padecer insomnio, apatía o alteraciones hormonales… estos síntomas los solemos englobar bajo el fenómeno de la astenia primaveral, y afectan a un sector amplio de la población.

La astenia es a menudo una consecuencia del estancamiento de energía que hemos generado en el invierno. No se trata de una enfermedad, es solamente una adaptación del cuerpo a los cambios de temperatura y humedad, y para facilitarle esta adaptación necesitamos sincronizarnos de nuevo a los cambios de luz y de nuestro entorno.

En cualquier época del año y estación lo mejor es que te anticipes y empieces a adaptarte a la variación del tiempo y a los ritmos naturales de la tierra. Tanto si sueles padecer astenia como si no, una buena idea es empezar a prepararte para la energía primaveral moviéndote y realizando cambios en tus actividades y en tu alimentación, para así aumentar el flujo de energía y hacer frente a los cambios que nos aguardan: ejercicio físico y nutrición a base de alimentos frescos como los vegetales de hoja verde, te darán la ligereza que necesitas, descargando al hígado de las toxinas acumuladas.

De modo que la mejor manera de aliviar la astenia primaveral es siendo consciente de ella y cuidándonos con todo aquello que nos nutre emocionalmente. Los consejos que te doy en el apartado de hábitos pueden ayudarte, así como también hacer aquellas cosas que sabes que te vienen bien.

¿Tienes ya una despensa emocional? ¿Sabes lo que es? En el artículo La despensa emocional: una de mis claves para el bienestar, te cuento cómo es y de qué manera puede ayudarte. En el caso de la astenia primaveral, cuando nos sentimos cansados, tristes o deprimidos, es enormemente útil saber que hay un montón de recursos diferentes, que hemos recopilado nosotros mismos, para levantarnos el ánimo y conectar con la energía floreciente de la primavera. Realmente te lo recomiendo.

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